El investigador comenzó con un registro de nacimiento de Rowan que, aunque completo, presentaba nombres repetidos y variantes ortográficas. El reto inmediato era identificar los vínculos familiares a través de archivos civiles, parroquiales y censos que habían sido escaneados parcialmente. La falta de acceso a archivos digitales forzaba consultas físicas, aumentando el tiempo y la complejidad de la investigación significativa.
Para avanzar, se optó por triangulación de fuentes: comparar registros civiles con testamentos y correspondencia familiar. Se utilizó software de genealogía para mapear posibles conexiones, aunque las herramientas eran limitadas por la falta de datos digitales completos. La decisión de contactar a familiares remotos añadió un componente humano que enriqueció la narrativa a través de entrevistas telefónicas y correos electrónicos, ampliando la trazabilidad.