El apellido Atkinson tiene sus raíces en el nombre propio inglés Atkin, una variante diminutiva de Adam. Añadiendo el sufijo –son, que indica ‘hijo de’, la combinación denota literalmente ‘hijo de Atkin’. Documentos medievales de la Inglaterra del siglo XIII ya registran la forma Atkinsons, y en la era Tudor se consolidó como una firma familiar establecida en el norte de Inglaterra. Esta evolución lingüística refleja la práctica inglesa de identificar a los individuos por sus progenitores.
Durante la colonización británica, la mayoría de portadores de Atkinson emigró a Norteamérica, Canadá y Australia, donde el apellido se mantuvo casi intacto. En los EE. UU., registros de inmigración y censos del siglo XIX muestran su presencia en la costa este, mientras que en Escocia aparece con menor frecuencia, a veces como Atkinson sin ‘h’. La diversidad de variantes y la frecuente coincidencia con otros apellidos patronímicos generan confusiones en las investigaciones genealógicas contemporáneas.